Club fundado en el año 2009

Durante los dos años y medio de andadura de este Club Ciclista, y tras recorrer la gran mayoría de la Montaña Palentina así como las vecinas zonas de Cantabria y Burgos, aún quedaba pendiente la visita al otro territorio vecino, León. Aunque ya se había hecho alguno que otra incursión de reconocimiento, hasta el día de ayer no se había circulado de forma oficial y organizada por tierras leonesas, cuando se culminó exitosamente la primera experiencia por este territorio vecino. Una actividad que en parte quedó deslucida por la escasa respuesta de participantes en la misma, reducida a la presencia de solamente de cuatro socios.

La propuesta que se lanzó en su día y que finalmente se completó ayer, constaba de una marcha guiada de 73 kilómetros de recorrido cruzando de forma transversal los valles de los ríos Esla, Porma y Curueño, con salida y final en la localidad de Cistierna. Los socios que se congregaron en la estación de FEVE de esta localidad leonesa, que en la jornada de ayer celebraba las fiestas patronales en honor a San Guillermo, gozaron de una extraordinaria climatología para la práctica deportiva. Un sol radiante y una temperatura cercana a los 20 grados despidieron al cuarteto de cicloturistas que comenzaron su periplo a las doce del mediodía, tomando dirección sur, siguiendo el curso del río Esla hasta alcanzar el puente de Mercadillo donde comienza la quinta etapa de las Rutas turísticas en bicicleta de montaña de las cuencas mineras de Castilla y León.

Circulando por el Camino de los Rocines, camino hacia Boñar, paralelos al trazado férreo.

La marcha se inició con un ritmo cómodo para superar la primera dificultad orográfica, el ascenso a Yugueros, que se realizó por una pista de tierra rodeada por robles. Tras una breve parada en Yugueros para rellenar los bidones de agua continuó la marcha, ésta vez por carretera hacia la localidad La Ercina. En este tramo se incrementó notablemente el ritmo gracias al sentido descendente de la ruta y al asfalto. A continuación, sorprendió a los participantes algunos de los duros y cortos repechos que conducían hasta el Área Recreativa de Sobrepeña, donde se realizó un breve avituallamiento con el que reponer fuerzas.

Tras 10 minutos de parada, se reanudó la marcha descendiendo por la comarca de las Arrimadas hacia Boñar donde nos topamos con un primer tramo de descenso en mal estado. La primera parte del descenso transcurre por una pista arcillosa rodeada por un robledal que poseía un sin fin de rodaduras realizadas por el tránsito de vehículos a motor por este camino tras épocas lluvias. Este tramo termina a la salida del citado bosque para acceder a una pista con firme más compacto y duro, que atraviesa numerosos pastizales, que desemboca en una carretera local que nos lleva hasta la localidad de La Losilla y San Adrián. Tras otro nuevo breve parón, la ruta se reanudó tomando dirección norte a través del conocido “camino de los rocines” que discurre paralelo a la vía férrea y concluye a las puertas de Boñar, junto a su ermita de San Roque.

El duro repecho a la salida del Barrio de las Ollas hizo emplearse a fondo a los participantes.

Tras cruzar completamente Boñar, de sur a norte, enseguida se toma la carretera que conduce al Barrio de las Ollas, y a cuya salida nos topamos con un auténtico muro, un repecho de especial dureza que obligó a un participante a echar pie a tierra. La subida zigzagueante concluye en primera instancia en una antena de telefonía móvil, que posee unas extraordinarias vistas al valle del Porma y sus alrededores.

Superado este duro escollo, se entra en un breve tramo de descenso que da paso a una sucesión de varios repechos, todos ellos cortos pero con desniveles considerables, mientras se transcurre por pequeñas repoblaciones de pino y amplias zonas de matorrales. Tras cruzar la carretera CL-626 en dos ocasiones, se toma dirección a Ranedo de Curueño por carretera, un tramo en su gran mayoría descendente y que permite recuperarse del esfuerzo anterior. Enseguida, un tramo de pista nos lleva hasta Otero de Curueño, una localidad de especial encanto y muy bien conservada, que tras cruzarla transversalmente, nos conduce a un camino que desciende hasta la carretera CL-626 que nos llevará hasta La Vecilla de Curueño, localidad donde concluye la quinta etapa de las Rutas turísticas en bicicleta de montaña de las cuencas mineras de Castilla y León.

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Transitando junto al Palacio de los Álvarez-Acevedo en Otero de Curueño.

Pero nuestra ruta no concluía en este punto, situado junto al consistorio de La Vecilla y su iglesia, sino que proseguía unos cientos de metros más hasta el barrio de la Estación, al cual se accede también superando un tramo con cierta pendiente. Parón de una hora para comer y reponer fuerzas antes de encarar el regreso a nuestro punto de salida.

El regreso, con más nubes que claros, tuvo más kilómetros de asfalto y se apreció en el notable incremento de la velocidad media en el regreso si se compara con la de ida. Se partió dirección norte, circulando por el valle de Curueño hasta Valdepiélagos, lugar donde nos desviamos dirección este a través de la carretera que tras pasar por Ranedo de Curueño finaliza nuevamente en la carretera CL-626. Tomando esta vía encaramos un rápido descenso hasta las cercanías de Boñar. Accediendo nuevamente por el sur, nos dirigimos hacia la plaza de su iglesia parroquial donde se toma una calle que en sentido ascendente nos lleva hasta la circunvalación de esta localidad.

Tras cruzarla encaramos la parte final de la marcha a través de una ancha pista extraordinariamente asfaltada hasta llegar a las cercanías del pueblo de Grandoso, al cual se accede superando un durísimo repecho con mal firme y que causó un pequeño accidente en uno de los participantes. Tras unos kilómetros circulando por la CL-626, alcanzamos la población de Llama de Colle, donde nos desviamos por la antigua carretera (hoy con escaso tráfico rodado) que antiguamente unía este valle con el de Sabero, y que hoy en día sirve para comunicar las pequeñas pedanías existentes. El ascenso arranca con varias zonas de fuerte pendiente (entre el 8 y el 9%) para dar paso a la mitad de la subida con un tramo muy tendido que concluye a falta de un kilómetro para coronar el alto de Sabero, desde el cual se aprecian unas fenomenales vistas del valle minero y de las cumbres de los Picos de Europa.

Descenso por Sabero.

El descenso rápido y muy veloz se realiza en primera instancia por la actual carretera CL-626 y posteriormente por su antiguo trazado que cruza todas las poblaciones de este valle, rodeados siempre de un buen número de antiguas edificaciones que nos rememoran lo que fue antaño su dedicación a la minera en esta zona leonesa hasta que cruzamos, a la salida de Sabero, el puente sobre el río Esla para dirigirnos junto a él por la carretera nacional hasta Cistierna donde concluía este periplo por tierras de León.

Con la celebración de esta marcha cicloturista se completa la primera mitad de la temporada. La actividad del Club se reanudará el sábado 30 de junio con la celebración de la marcha nocturna por el valle del Pisuerga.

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